EMPRENDER APRENDIENDO

¿Has escrito un libro, plantado un árbol y subido en globo? Pues aún te queda montar una “Startup”. Yo tuve que montar mi primera a los 42. ¿Tarde? Sinceramente, nunca he tenido mejores ideas, y me he sentido con más energía que ahora.

Si estás entre los 40 y los 50, te recomiendo leer el magnífico artículo de Marc Vidal ¡Temblad veinteañeros! Los cuarentones lo vamos a petar”

La idea de mi primera startup surgió de la mejor manera que puede empezar un proyecto, y no me refiero a la barra de un bar, que también podría, sino a empezar desde el aula de un programa MBA de una Escuela de Negocios. Una clase, un buen proyecto, un mercado emergente, un profesor con ganas y unos alumnos con más ganas si cabe. Al final, 12 alumnos valientes, el profesor y un servidor como director del programa iniciamos la aventura Xkuty.

Parece fácil, te mentiría si te dijese que lo fue. Nunca lo es. Lo importante es empezar.  Seguro que has oído esta frase “Cualquiera puede tener una idea, pero pocos son capaces de llevarla a cabo”. Todo el mundo tiene una idea para montar un proyecto, y también mil excusas para no llevarlo a cabo. Así que, si siempre se te ha pasado algo por la cabeza, ponlo en marcha, y si te equivocas, aprende. En mi primer proyecto, arrancamos con 500 € cada uno. Quinientos euros que sabía que en ese momento no me iban a hacer falta y que si salía mal no me iba a ir la vida en ello. Sólo fuimos invirtiendo más a medida que el proyecto se iba haciendo más viable. Así que ya sabes, aunque te sobre el dinero: austeridad y prudencia. Sobre todo al principio. En Estados Unidos los grandes proyectos surgen en los garajes, aquí, con “palicos y cañicas” como dice un buen amigo mío.

Un consejo, salta con red. La formación siempre es importante. Steve Jobs nunca terminó sus estudios. Eso no significa que no se preparara. Un reciente estudio de Kauffman denominado “La Anatomía del Emprendedor”basado en una encuesta a 549 fundadores de compañías reveló entre otras cosas que el 95,1% de los encuestados tenía un título de grado y el 47% contaba con estudios de postgrado. Así que tómate tu tiempo y prepárate. Evitarás muchos errores y sobre todo te ahorrarás un dinero que seguramente te va a hacer falta en el futuro. Todos los años trato de realizar, como mínimo, un programa formativo que me ayude a mejorar. Siempre ha sido y seguirá siendo mi mejor inversión.

Después de mi primer proyecto llegó el segundo, y luego un tercero, y como no podía ser menos, un cuarto. Y entonces te das cuenta de cuánta razón tiene el refranero español, “quien mucho abarca…”. Todavía no habíamos consolidado el proyecto de la moto eléctrica, y ya estábamos en una segunda ronda de inversión para Welcome My Talent, nuestro cuarto proyecto dirigido a encontrar el mejor talento joven para las empresas. Un consejo, después de mi experiencia, dedícate en cuerpo y alma a una cosa. Pon la mitad del corazón y el 100% de la cabeza. Todo será menos complicado y tu salud te lo agradecerá.

Obsesiónate con los datos, analiza y analiza y después vuelve a analizar. Investiga y copia, ya sabes que hacerlo de uno es copiar, hacerlo de muchos tiene un nombre: “benchmarking”.

Si tu idea es nueva y es algo que no existe aún, antes de lanzarte pregúntate por qué no está en el mercado. Que no te preocupe más de la cuenta que te copien y que tu producto ya exista. Casi siempre necesitas un mercado que tire. Imagina la cantidad de dinero que necesitarías para dar a conocer un nuevo producto en el mercado.

Lee mucho, hoy en día hay cantidad de libros que te pueden ilustrar y ayudar, acude a cursos, fórmate, prepárate, y sobre todo atrévete.

Yo mientras tanto, estoy tranquilo porque como dice Carlos Andreu: “Existe un complot mundial para que yo triunfe”.

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